Cómo crear tu primer presupuesto mensual

Distribuir los ingresos de forma deliberada es el primer paso para no llegar a fin de mes con tensión económica. Este artículo explica cómo construir un presupuesto desde cero, con ejemplos basados en niveles salariales comunes entre jóvenes trabajadores en España.

Billetes y monedas en euros

¿Qué es un presupuesto personal y para qué sirve?

Un presupuesto personal es un registro anticipado de cuánto dinero entra cada mes y en qué se va a destinar. No es una restricción, sino una forma de tomar decisiones conscientes sobre el gasto antes de que ocurra.

La ausencia de un presupuesto no significa ausencia de gastos; significa que esos gastos ocurren sin ningún criterio previo. Cuando los ingresos y los egresos no están organizados, el saldo a fin de mes resulta difícil de prever y los objetivos de ahorro se convierten en algo residual.

Un presupuesto bien estructurado permite identificar dónde va el dinero, detectar categorías donde se gasta más de lo que se percibía y tomar decisiones ajustadas a la realidad.

La regla del 50/30/20

Entre las distintas metodologías de presupuesto, la conocida como 50/30/20 es una de las más citadas por su sencillez. Divide los ingresos netos mensuales en tres grandes bloques:

  • 50 % para gastos necesarios. Alquiler o hipoteca, suministros básicos (agua, luz, gas), transporte, alimentación de primera necesidad y seguros obligatorios.
  • 30 % para gastos discrecionales. Ocio, restaurantes, ropa, suscripciones de entretenimiento, viajes y cualquier gasto que no sea estrictamente necesario para vivir.
  • 20 % para ahorro y devolución de deudas. Fondo de emergencia, objetivos de ahorro a medio plazo y amortización de préstamos estudiantiles o personales.

Esta regla parte del salario neto, es decir, el dinero que realmente se ingresa en la cuenta bancaria después de retenciones e impuestos. En España, el salario neto depende del IRPF retenido y de las cotizaciones a la Seguridad Social, que en 2026 corresponden aproximadamente a un 6,35 % para el trabajador.

Ejemplo con 1.400 € netos al mes

Un trabajador de 25 años con un salario neto de 1.400 € podría distribuirlo así:

  • Gastos necesarios (50 % = 700 €): alquiler habitación 420 €, transporte público mensual 50 €, teléfono móvil 25 €, parte proporcional de suministros 70 €, alimentación básica 135 €.
  • Gastos discrecionales (30 % = 420 €): comidas fuera 120 €, ocio y cultura 100 €, ropa y cuidado personal 100 €, suscripciones digitales 30 €, imprevistos menores 70 €.
  • Ahorro (20 % = 280 €): transferencia automática a cuenta de ahorro al inicio de mes.

Estos porcentajes son orientativos. En ciudades como Madrid o Barcelona, donde los alquileres son más elevados, el bloque de necesidades puede superar el 50 %, obligando a ajustar los otros dos.

Gastos fijos, variables y puntuales

Más allá de la regla del 50/30/20, es útil clasificar los gastos por su frecuencia y previsibilidad:

Gastos fijos

Son aquellos cuyo importe es constante cada mes y no dependen del comportamiento. Ejemplos: alquiler, cuota de hipoteca, seguro médico privado, suscripciones con tarifa fija.

Gastos variables

Cambian de un mes a otro según el uso o las decisiones tomadas. Ejemplos: alimentación, transporte discrecional (taxis, gasolina), entretenimiento, ropa. Estos son los más difíciles de presupuestar con exactitud y los que habitualmente generan desviaciones.

Gastos puntuales o irregulares

Ocurren de forma esporádica y a menudo se omiten en el presupuesto mensual. Ejemplos: revisión anual del vehículo, matrícula universitaria, viajes, regalos. Para no verse sorprendido, una técnica habitual consiste en estimar el coste anual de estos conceptos y dividirlo entre 12, reservando esa cantidad mensualmente en una subcategoría.

Pasos para elaborar un presupuesto desde cero

  1. Calcular el ingreso neto real. Si el salario es variable (comisiones, horas extra), conviene utilizar la media de los últimos tres meses como referencia conservadora.
  2. Listar todos los gastos del último mes. Revisar extractos bancarios y tickets para no olvidar ningún concepto, incluidos los pequeños (cafés, aplicaciones, etc.).
  3. Clasificar en categorías. Crear agrupaciones como vivienda, transporte, alimentación, ocio, salud, educación, ahorro.
  4. Comparar gastos reales con ingresos. Ver si el balance es positivo o negativo y cuánto se desvía cada categoría de lo deseable.
  5. Establecer límites por categoría. Definir cuánto se quiere destinar a cada bloque el próximo mes, de forma realista.
  6. Registrar semana a semana. Anotar los gastos a lo largo del mes para detectar desviaciones antes de que sea tarde.
  7. Revisar al cierre del mes. Analizar qué funcionó, qué no y ajustar para el siguiente periodo.

Herramientas para gestionar el presupuesto

No existe una única herramienta adecuada; la elección depende de los hábitos de cada persona:

  • Hoja de cálculo. Google Sheets o Microsoft Excel permiten personalizar categorías y fórmulas sin coste adicional. Son la opción más flexible para quienes quieren control total.
  • Aplicaciones de finanzas personales. Existen aplicaciones disponibles en España que se conectan a cuentas bancarias mediante Open Banking (PSD2) y categorizan gastos automáticamente. Antes de utilizar cualquier aplicación, es recomendable verificar que el proveedor esté autorizado o registrado en el Banco de España.
  • Método de sobres. Consiste en retirar efectivo al principio del mes y separarlo en sobres físicos por categoría. Cuando un sobre está vacío, no se gasta más en esa categoría. Es un método eficaz para quienes tienen dificultades con el gasto digital.
  • Cuaderno en papel. Para quienes prefieren lo analógico, anotar gastos a mano tiene la ventaja de hacer el proceso más deliberado.

Errores frecuentes al presupuestar

  • No incluir los gastos irregulares. Las vacaciones o la declaración de la renta del año siguiente no deberían ser sorpresas en el presupuesto.
  • Presupuestar con cifras ideales, no reales. Si habitualmente se gasta 200 € al mes en alimentación, poner 100 € en el presupuesto como objetivo sin un plan concreto suele generar frustración.
  • No revisar el presupuesto periódicamente. Los gastos fijos cambian (subida del alquiler, nueva suscripción) y el presupuesto debe actualizarse.
  • Tratar el presupuesto como algo estático. Es un documento vivo que evoluciona con las circunstancias personales.
  • No contabilizar los gastos compartidos. En convivencia con otras personas, es frecuente pagar gastos que luego se recuperan parcialmente. Anotar solo la parte propia evita confusiones.

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